Carta desde el caballo de Troya

El 2007 de Manituana. Primeras impresiones.

Tal como solemos hacer desde cuando publicamos, pronto pondremos al día los lectores con información acerca de la venta de nuestros libros.
Lo hemos explicado varias veces (ver el texto a pie de página en esta noticia, escrito en el 2005 y mejorado en el 2006): comunicamos estos datos en nombre de la transparencia, y es una praxis coherente con una de las facetas de nuestro trabajo, la de la investigación militante de la industria cultural, del ambiente editorial y el mercado de los libros, con continuas rendiciones de cuentas, despachos enviados a nuestra comunidad. Precisamente, cartas desde el caballo de Troya.
Anticipamos aquí, en el sitio del libro, el "meollo" de lo que hemos podido saber hace unos días.

En el período marzo-diciembre de 2007, Manituana vendió 52.178 ejemplares.
Apenas llegó esta novedad estábamos pasmados: cierta intuición, una razonable cautela y algunas proyecciones empíricas habían grabado en nuestra mente el número "cuarenta mil", y ya así hubiera sido nuestro récord (hablaremos de esto en un momento), pero un resultado semejante es [colocar un pomposo adjetivo a elección] y sólo se explica a través de la "combinación desplegada" de una larga espera + el boca a boca + el trabajo en este sitio + una gira de presentaciones para quitar el aliento + aunque no por último, la campaña estival de rebajas (-30%) en el catálogo Stile Libero Einaudi.

Es de lejos nuestra mejor marca, ningún otro libro nuestro ha vendido tanto en su primer año de presencia en las librerías (mejor dicho, en los primeros diez meses).
En el período marzo-diciembre de 1999, Q había vendido 31.469 ejemplares.
En el período marzo-diciembre de 2002, 54 había vendido 29.198.

Significa que el ingreso en la lista de los mejor vendidos en una posición nunca antes lograda no era una mera llamarada, sino la manifestación de una sólida tendencia, que nunca se ha detenido.

Pero lo mejor aún está por llegar, porque se trata de un triple récord.
Sobre las alas del efecto-Manituana, de hecho, también han remontado vuelo Q y 54.
Todavía estamos esperando los números definitivos, pero podemos anticipar que después de 1999, en ningún año de presencia en las librerías se habían vendido tantas copias de Q como en el 2007. El libro podría haber hecho un salto de casi diez mil ejemplares (!) con relación al principal resultado precedente.

Lo mismo vale también para 54 después de 2002: este último libro incluso ha doblado su propio récord y está en gran aumento. Se ve que, a buenas horas, ha entrado en los radares de algunos "puros y duros" que antes tan sólo veían Q :-) A medida que la realidad italiana va detrás e imita al libro, tal vez se comprende mejor lo que hemos querido decir con una novela sobre las penas y desilusiones de los años cincuenta.

De todas formas, tarde o temprano se deberá hacer una atenta reflexión sobre la longevidad de Q, un libro que salió hace ya nueve años y sigue vendiendo incesantemente gracias al boca a boca, sin que jueguen ningún tipo de función los medios oficiales, la crítica (que al contrario lo cubre de silencio), las fuerzas tradicionales del "campo literario".
En nuestra opinión, entre los grandes RR.PP. de este libro, se distinguen los señores Bagnasco, Ruini y Ratzinger: cuanto más ellos se esfuerzan para fomentar las guerras de religión, tanto más nuestra novela es leída "más allá de la metáfora". Más la Iglesia reacciona a su propia crisis histórica agitando, gritando, empujando, re-invadiendo con exagerado empleo de la fuerza los territorios de donde se había parcialmente retirado, y más actual se hace una novela sobre la herejía, la rebelión, la resistencia a las inquisiciones. Son las infinitas posibilidades de la alegoría: además de los muchos "sentidos figurados", hay momentos en que la interpretación literal también es buena, y el Papa no es más que... el Papa. Por otra parte, durante mucho tiempo Ratzinger ha sido el jefe del Santo Oficio, fundado por aquel Carafa cuyo nombre aparece obsesivamente en la novela.

Otro dato importante, y éste ya es seguro e indiscutible: en el 2007, en total, hemos vendido casi un tercio de todos los libros vendidos desde que publicamos, es decir, desde 1999.

Y dado que el 2008 será para nosotros un año de ulterior y decidida ofensiva, nos esforzaremos, no obstante el panorama de devastación y de gran desaliento, para alzar ulteriormente el nivel de la batalla cultural, continuando con los informes desde el "vientre de la Bestia".

Mientras tanto, bueno, joder... Gracias a todos.


APÉNDICE: OPERACIÓN GLÁSNOST (2006)

Como cada año, publicamos los datos de ventas de nuestros libros actualizados al 31 de diciembre del año anterior. El sentido de la operación ya lo hemos dado explicado pero lo volvemos a explicar: es cuestión de glásnost y de enfoque profano hacia la naturaleza (incluso) mercantil del libro, esto es, al escribir como trabajo.
Entre los escritores "idealistas" (en el sentido filosófico, o sea, que anteponen la Idea de Literatura a la realidad concreta y terrenal de las narraciones) se acostumbra fingir que no se aspira al éxito, se niega que el libro también es (¡horror!) una mercancía, simular desinterés o hasta disgusto respecto a la perspectiva de vender muchos ejemplares... Desgraciadamente dicha postura de indiferencia entra en contradicción con el tono de lamento utilizado por los mismos cuando describen su propia condición de "poco vendedores", "poco tenidos en cuenta", "relegados al margen", "incomprendidos", etc. Y hete aquí que se nos vuelve a presentar la bazofia del genio-que-sufre, acompañada por la perorata sobre el pueblo holgazán y zopenco. ¿Pero por qué sufre este genio? ¿Y por qué maldice, si ha tenido éxito en su proclamado intento de no vender? Consiguiendo el fracaso consiguió el éxito, y entonces ¿qué más quiere? Si vender es para vendidos, si son los lectores quienes no merecen ciertos libros, si el arte es largo y la vida breve y será la historia de la literatura quien juzgará cuánto vale tal escritor, etc., entonces ¿para qué publica en vida? ¿Para qué dirigirse a una editorial? ¿Por qué no dejarlo en el cajón, ese fatigado manuscrito? ¿No es acaso el arqueólogo que un día excavará y hallará los restos del escritorio el único interlocutor válido? ¿Qué sentido tiene lamentarse del hecho que otros vendan, si vender es algo innoble y el dinero es stercum diaboli?
En realidad, parece banal decirlo, no todos los libros que venden son forzosamente triviales o complacientes o poco originales, y no todos los libros que no venden son incomprensibles, elitistas o - sencillamente - malos. Sin embargo, mucha gente todavía rechaza a quien vende sólo porque vende y exalta a quien fracasa sólo porque fracasa. Es necesario un enfoque más profano y menos hipócrita. Si alguien publica un libro es porque espera que otros lo lean, posiblemente muchos otros, más hay mejor es. Si lo publica a través de una editorial, acepta que el libro lleve un precio y que sea negociado por dinero. Si firma un contrato en donde se le reconoce un porcentaje (bajo o alto) del precio, quiere decir que también espera ganar algo (y faltaría más, ¡ha sido él quien lo ha escrito!). ¿Cuántos escritores renuncian a este ritual de espontánea voluntad? No se nos ocurre ninguno: normalmente, los escritores que publican un libro también quieren que se venda. ¿Cuántos escritores que fracasan al someterse a este ritual luego van diciendo por ahí que las uvas no están maduras, o más, que se echaron a perder? Muchos.
Cuando hablamos de ejemplares "vendidos", hay quien todavía halla esto "grosero", indecoroso, venal y poco artístico. Después de una presentación de New Thing en Udine, un blogger se mostró indignado por el hecho de que Wu Ming 1 hubiera usado la palabra "ventas", y es solamente uno de los ejemplos. No se dan cuenta que esas ventas son lectores, son seres humanos de carne y hueso que anhelan leer lo que escribe un escritor hasta el punto de ir a una librería y renunciar a una parte de su rédito para poder llevarse a casa sus palabras. Estas personas realizan un pequeño sacrificio por nosotros, lo menos que podemos hacer es no hablar de ese dinero que han gastado como si nos diera asco. Nosotros, por tanto, nos alegramos cuando nos tropezamos con colegas que desgranan números como si fueran cuentas de cristal, profanamente, sin problemas ni beaterías. Incitamos a todos los colegas a dar a conocer lo que venden: por transparencia, para compartir información útil con los lectores, para dar una idea de lo que hoy se lee en Italia, cuál es el umbral más allá del cual un libro está considerado "exitoso", etc...
Por ejemplo, ¿sabéis los lectores que la tirada media de un libro en Italia, best sellers incluidos, es de 4.500 ejemplares (datos AIE relativos al 2005)? ¿Y que el promedio se mantiene "alto" principalmente por los libros escolares? Este dato en particular no lo tenemos a mano, pero es sabido que la amplia mayoría de los libros publicados en Italia (53.000 títulos/año aprox.) vende menos de mil ejemplares (es obvio que no tenemos en cuenta los libros que vienen con periódicos y revistas). El lector se halla expuesto solamente a la ocasional cifra astronómica, los dos millones de ejemplares de Yo mato o los ochocientos mil de Yo no tengo miedo, y no consigue hacerse un idea de la situación. Tal vez, si se supiera cuanto venden en realidad algunos grandes nombres y "monstruos sagrados" que se la dan de capo de la mafia y chulo del barrio, se comenzaría a preguntar cómo es eso de que siempre se les ve en la tele o en los periódicos diciendo gilipolleces sobre cualquier tema.
Esto es lo que vendemos nosotros, por mucho o poco que sea.


31.01.08 · en novità

Carta desde el caballo de Troya